Alas para volar | Living in Doha (parte I)
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Living in Doha (parte I)

Qatar tiene más de dos millones de habitantes, siendo la mayoría extranjeros, (aproximadamente dos cientos cincuenta mil son qataríes). Hace frontera con Arabia Saudita y tienen un régimen de monarquía absoluta.
Es rico por su reserva de gas natural y su explotación y exportación petrolera. Tienen la mayor renta per cápita del mundo y es el único país donde no se pagan impuestos. Qatar está en continuo crecimiento y se está preparando para recibir el Mundial de Futbol de 2022.

Que no te extrañe ver a un trabajador colgado de la fachada de un hotel, limpiando los cristales a más de 50 grados centígrados en verano; no te asombres si encuentras el suelo de un centro comercial con pequeñas incrustaciones de oro; no te molestes si ves carteles de prohibido niños, o por pagar en proporción más cara el agua que la gasolina.

Tus sentidos van a alucinar pepinillos cuando pises suelo qatarí.

Mi consejo: ver oír y callar.

Llegamos a ese país por primera vez. Juan viajó solo para solucionar temas de contrato, “paperwork”, trámites de casa etc. Yo iba a visitarlo y me volvía a España hasta que ya, embarazada de 8 meses de Lucía, me quedé en Barcelona con mis padres.

Llegó el momento del parto y habíamos previsto que, ya que Juan tenía un par de días libres, coincidiendo en mi semana 40, podría llegar al nacimiento de la nena.
Fue muy cómico, mi padre fue a buscarlo al aeropuerto, yo en quirófano con las piernas a lo Lina Morgan jaja y la doctora que quería esperar a que llegara el padre. Yo le decía: -doctora siga siga, que da igual! Mi madre a mi lado hablando con mi padre e informándonos del estado de vuelo…Y por fin, aterrizado! La doctora controlando el tiempo para el parto, la niña que ya estaba para nacer…un show! Llegó Juan, entró a quirófano, se turnó con mi madre, hablaba sin parar ( nada habitual en él, pues es más bien reservado) y nació Lucía. El padre de la criatura se mareó, tuvo que ser atendido jajajaj yo no me lo podía creer!!! Es normal, llevaba mucho estrés por el vuelo, mis contracciones ya en la noche, y el miedo de no llegar a tiempo.

En el plazo habitual nos dieron de alta, fuimos para casa pero él ya tenia que volver a Doha, Enzo lloraba , quería estar con su padre, había estado más de un mes sin verlo y lo echaba muchísimo en falta. Así que , en cuestión de 15 días, yo me apresuré por tenerlo todo preparado, la nena se encontraba bien y viajamos para Qatar.

 

Fijamos la residencia en la zona de la perla, The Pearl. Vivimos en un piso altísimo, cada noche pasaban los aviones casi rozando el edificio pensaba yo, teníamos vista de todo el paseo marítimo, una preciosidad.

 

Paseaba con el cochecito todas las mañanas; días soleados, cafeterías a cada pocos metros. Era muy agradable.

 

Leí mucho sobre Doha antes de mudarnos, qué visitar, qué hacer con niños, qué no hacer, sus celebraciones, el código de vestimenta, sus costumbres. Y me llamó la atención un foro de expatriados, en el que se comentaba que era muy común sufrir depresión, principalmente las mujeres. Era importante fijarse una rutina, quedar con gente, relacionarse. Eso fue justo lo que hice. Encontré un grupo en Facebook de “Mujeres Españolas en Qatar” y vi que entre muchas actividades que organizaban, una vez por mes (en aquel entonces) se daban cita en un hotel para compartir charlas y juegos mientras desayunaban. Recuerdo que me obligué a asistir a un encuentro que organizaron en el hotel InterContinental y lo tenía bastante cerca de casa. Me até a Lucia con el pañuelo, cogí el coche y me fui para allá. De esas cosas que no te piensas más de dos veces porque de ser así no las haces. Fue estupendo, conocí un montón de mujeres de todos puntos de España y ya quedé para la siguiente quedada, salida al “zoco”.

 

Llegamos al Zoco “Souq waqif” ( fue domingo de esa misma semana), un calor horrible, hasta los hilitos de las chanclas me molestaban.

Yo estaba amamantando a Lucía, y la zona no era muy apropiada para eso. Recuerdo que entré en una tienda tipo un “todo a 100” y una de mis compañeras le sacó el taburete a un hindú que trabajaba allí, me senté ahí con Lucia y mientras yo le daba el pecho y me cubría con una tela, ella hacia de vigilante jajaja. Estuvimos mirando telas, discutiendo con algún modisto, compramos unos tapetes (regateando of course) nos tomamos un “smothie” en una de las terrazas, vimos a la guardia pasar en caballo, era todo nuevo para mi. Me chiflaba todo.

 

 

 

Habían altavoces por la calle, a través de los cuales escuchabas los rezos 5 veces al día. Daba un poco de “yuyu”, hasta que te acostumbrabas. Entrabas al supermercado y te llamaba la atención la cantidad de marcas y productos que había de todos países (Francia, España, Italia, Nueva Zelanda, Australia.. por mencionar algunos.) Me perdía en los pasillos viendo la variedad de comidas, especias, había de todo!
La primera vez que acudimos a un estadio de futbol para ver jugar al equipo de mi marido, estaba casi vacío, Lucia y yo éramos las únicas mujeres! Por entonces estaba mi suegro y nos hizo mucha compañía.

La comida… ha sido uno de los países donde mejor he comido! He encontrado variedad y calidad en italianos, libaneses, argentinos… comida regional. Pescado muy fresco, legumbres, carne..No extrañas nada, hay de todo. En ocasiones especiales comen camello, ¿sabíais?

La temperatura en Qatar es un impedimento para salir a ciertas horas, hay parques preciosos para los críos pero te abrasas a no ser que vayas cuando se pone el sol o en otoño-invierno. La vida en Qatar, en Doha se centra mucho en recintos cerrados. Hoteles, centros comerciales o “malls”, zonas comunitarias de las viviendas, compounds.
Recuerdo que Enzo iba comiendo un trocito de pan en el shopping y el guardia me llamo la atención porque se le habían caído unas migas! Oh my God, pensé, que es un crío. Después, el mismo seguridad me llamó  la atención porque estaba tirado por el suelo (haciendo la croqueta) jajaj… pero ya no me sorprendí más cuando fui a pedir cita para la estética y vi el cartel de prohibida la entrada a niños! En ese momento me pinchan y no me sacan sangre o_O
O cuando los nenes querían ir al baño y la nena tenia que ir con mama y el nene con papa, Enzo se enfada mucho porque quería entrar conmigo.

 

 

La conducción allí es temeraria, y aunque a mi me encanta conducir, me sentía muy incómoda e insegura. Tocan el claxon por cualquier cosa, conducen excesivamente rápido, nadie parece comprender las rotondas, miras a tu alrededor y te crees que estas en medio del rodaje de “a todo gas” o alguna de estas. Lamborghini, Bugatti, Rolls Royce, Ferrari…
¿Sabías que está de moda entre los más adinerados pagar por matrículas que salen a subasta por tal de conseguir aquellas únicas en el mundo? O sea, que si te encuentras una matricula con numeración 1, ese tipo probablemente ha pagado 4 millones de euros. (esto es verídico)

The Corniche

 

 

 

 

 

 

 

 

En el el país con mayor renta per cápita, el qatarí compra lo último en moda, accesorios, gadgets, coches, artículos de lujo, si lleva más de 15 días en el escaparate no lo quiere, ya no es exclusivo. Son ostentosos. ¡Es otro mundo! Las mujeres se pasean por los “malls” mientras las criadas , a unos pasos más atrasados, les llevan los bolsos y las compras. Me apena bastante, la mayoría de trabajadores no reciben el trato que merecen.

Dejando de lado este punto, me encantó la experiencia, la ciudad, pudimos conocer gente, relacionarnos más con los expatriados como nosotros que con qataries, pero los que conocimos fueron muy correctos y siempre nos atendieron muy bien a la hora de trámites o alguna gestión.

Ahora que digo lo de trámites… llegó el día en que tuve que hacer el Qatar ID, la tarjeta de residencia. Se tramitaba en un edificio alejado del centro, nos llevó un trabajador de la empresa encargado de ese tipo de gestiones. Mi marido ya había hecho el tramite. El señor de la empresa, me da un papel en arabic y me dice que entre ahí. Entro y me dirijo hacia una tiarrona imponente que llevaba un niqab, (un velo negro que cubre cuello y cabeza, dejando a la vista solo los ojos) y le pregunto a donde tengo que ir. Como yo no entendía un carajo de lo que me decía , me hablaba con un tono un poco alto y me señala una dirección. Voy hacia allí, y me coloco la última de la fila. Allí habían nacionalidades de todos colores de piel, blanquitas, paliduchas, amarillas, morenas, morenas oscuras… el caso es que hacían pasar de 5 en 5 y te hacían una radiografía para descartar tuberculosis. Podías estar 30 minutos esperando , aparecía una qatari y pasaba como si fuera la alfombra roja de los Oscar, sin importar las otras mujeres que habían esperando. Terminé el trámite y vi como a una chica de India le sacaban el velo de malas maneras para la radiografia, ella se sintió muy vulnerada, lo vi en su cara. Salí bastante escandalizada de allí.

Cambiando de tercio, los productos procedentes del cerdo y el alcohol, por religión están prohibidos, pero nos hablaron de un lugar en las afueras donde era posible conseguir si llevabas un carnet de licencia para licores que te daba la empresa. Te daban bolsas negras para guardar tu compra sin que se viera. Muy turbio todo jaja
Ciertamente, estar en un país con un choque de cultura tan fuerte y poder de vez en cuando homenajearte con un poco de jamón y un vino, te quita todas las penas.

Amanecía muy pronto , oscurecía antes también. Los días festivos eran los viernes, los domingos empezaba la semana. Muchos lugares públicos olían a un perfume amaderado característico con un toque de incienso (oud si no me equivoco). Muy rico.
Tienen muy buenas cosas, están construyendo muy buenas infraestructuras a una velocidad de vértigo. Trabajan día y noche. Quieren ser los mejores y si no tienen lo mejor, lo compran, lo importan, el dinero no es problema. Ellos son poderosos. Aquí tenemos perros o gatos como mascotas, ellos tienen halcones jaja  (otro símbolo de poder)

Hasta aquí mi primera parte de Doha. Después de 6 meses por motivos personales y profesionales tuvimos que ir un año a Argentina y volveríamos a Doha después de ese impasse de tiempo.

La segunda etapa fue mejor que la primera, a excepción de un pequeño incidente que quedó en susto. Estábamos más adaptados, los nenes más crecidos, hacíamos más salidas; el inglés de mi marido rozaba el árabe jajaja

Más adelante… la segunda parte “Inshallah” (si Dios quiere) besos

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4 Comentarios
  • Adri
    Publicado a las 12:40h, 01 marzo Responder

    Me encanta amiga! Eso si, las fotos de Enzo en la piscina me han dado envidia! Necesito buen tiempo ya!

    • Arantxa
      Publicado a las 21:06h, 01 marzo Responder

      Con el calor que hacía, pasábamos muchas horas en remojo 😛

  • Silvana
    Publicado a las 12:27h, 02 marzo Responder

    Que lindo!!! Viaje un poquito de tu mano jajajaja realmente con cada experiencia escribis un libro !!! Te felicito por animarte a hacerlo me encanta te quiero mucho!!!!

    • Arantxa
      Publicado a las 11:33h, 08 marzo Responder

      Gracias Sil! Me alegro haberte hecho viajar sin moverte de la silla jeje.
      Yo también te quiero mucho!!

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