Alcanzar Milagros A Través De La Gratitud

Después de años de orar por las madrugadas, de derramar mi corazón delante de la presencia de Dios llegue a conocer un principio básico que cambio todo en mis procesos: El agradecer por lo que aún no vemos, pero ya tenemos.

Para un mejor contexto les escribiré un poco de mi intimidad espiritual…

Crecí en un hogar donde siempre se hablaba de Dios. Desde pequeña vi el poder de la oración y el servicio. A medida que fui creciendo y mi curiosidad aumentaba me empecé a cuestionar muchas cosas de Dios y entre tanto, empecé a “estudiar” al Espíritu Santo. Varios libros me cambiaron y aprendí cosas que en mi casa jamás había escuchado a como son:

  • El Espíritu Santo es una persona de la Santísima Trinidad.
  • Como “persona” tiene sentimientos y emociones.
  • Si estás feliz, Él se alegra con vos. Si estás triste, Él llora con vos. Si te llegas a sentir solo, Él se entristece porque no reconocemos su presencia y que Él está ahí acompañándonos
  • Él siempre te va a buscar, con la intención de hacerte saber lo valios@ que sos para Él. Pero cuando nosotros lo buscamos, Él abre su corazón y nos empieza a revelar los misterios más profundos de su naturaleza y del plan de nuestras vidas.
  • Cuando nosotros lo buscamos, Él llega. Cuando lo buscamos celosa e intensamente, Él llega con todo su poder y su amor y nos envuelve en un mar de paz y tranquilidad.
  • Para encontrarlo solo basta decirle “Espíritu Santo, te quiero conocer”.

Y así, encontré este nuevo mejor amigo a quien podía hablarle de mis sueños. Y aunque su amor me inundaba, encontraba un vacío en mi corazón por sueños aun no realizados. Y así, encontré un principio fundamental en el proceso de cumplir mis sueños.

No podés caminar en el sendero de tus sueños si no agradeces el sendero seco que estas transitando hoy.

Cuando estás en el proceso de esperar “algo” (un ascenso, una empresa, una relación, una beca, etc.) y ese proceso de esperar se alarga hasta por años, debemos entender que todo llega a su tiempo, todo.

Cada nuevo regalo que vamos a recibir del cielo trae una responsabilidad, y para poder administrar esa responsabilidad necesitamos estar capacitados. El proceso de espera, el desierto, es donde se nos pule y aprendemos a soltar la añoranza de un regalo a cambio de entender que ese regalo viene con un propósito mucho más grande.

¿La gran clave para recibir milagros? Agradecer. Aún si has pasado meses esperando, poder decir “Agradezco por este tiempo en el que no veo nada, pero sé que mi milagro está ahí, mientras tanto haré lo mejor con lo mejor que tengo en cada situación que se me presente”

¿Estás trabajando en una empresa y anhelas un ascenso? Agradece primero por tu trabajo actual, por tu actual bendición y no maldigas tu situación sino bendícela cada día y agradece por el entorno que tienes. Bendice a tus compañeros de trabajo, bendice a tus jefes, bendice tu carga laboral y di “Seré el mejor en lo que haga, siempre”. Una vez aprendas a valorar, estimar, cuidar y amar tu situación actual estarás listo para recibir tu gran milagro.

Dios nos pule, nos moldea, nos enseña con martillo y cincel a ser nuestra mejor versión en todo entorno para que después nosotros podamos dar testimonio de que un proceso largo sin respuesta no es eterno, sino que simplemente estás necesitando aprender tantas cosas y estas necesitando ser formando integralmente para luego ser buen mayordomo de tu bendición.

¿Estás en una situación de enfermedad? Yo lo estuve. Y aprendí después de un año de fuertes padecimientos en el corazón donde pasé por dolor físico, miedo a morir, depresión, cambios de ánimo que Dios podía sanarme en un solo momento a través de una oración. El miedo a morir me hizo una persona sensible, receptiva de lo que sucede a mi alrededor. Aprendí a entender a otras personas que sufren dolores físicos y miedo a morir, y hoy puedo decirles “Yo pasé por lo mismo, ten paciencia y fe. En un segundo Dios te puede sanar”.

En todo hay aprendizaje, si hoy en día estás en una situación donde te sentís estancado y sentís que vas a moverte a un nuevo nivel, pero no sabes ni como, ni cuando, ni donde, bendecí tu situación actual. Siembra semillas en otras personas, agradece cada día por lo que hoy tienes y da lo mejor de lo mejor en tu entorno. Siembra amor, siembra esperanza, y ahí, en ese lugar. Tus semillas darán fruto, y ese fruto nutrirá otras almas que necesiten escuchar que sí hay esperanza. Deja que tu ser florezca ahí donde estás y cuando estés envuelto en un baile de gratitud con la fe, vendrá tu milagro tan anhelado. Tu sueño, tu anhelo.

Seguí caminando, que la bendición está en camino a encontrarte. Y recordá que, en ese camino, estás siendo formado y equipado para convertirte en la persona que necesitás ser para poder administrar la bendición que te será entregada.

No te canses de buscar, no te canses de caminar, no te canses de servir, no te canses de orar, no te canses por favor. No te canses ahora, que estás en la puerta. Lo que era sin sentido está siendo acomodado y pronto vas a entender cada lagrima y cada proceso y cada descontento fue para moldearte el corazón. Tu ejemplo será uno de luz para muchas personas que vas a poder levantar a través de tus experiencias.

¡Sigue creyendo! ¡Que tus ojos lo verán! ¡Lo verán! Te lo aseguro.

Dios te bendiga.

WhatsApp Image 2019-02-23 at 5.12.17 PM

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .